El misterio que rodea al euro y a la EuroZona

Con la crisis económica son muchas las incógnitas que rodean al euro. La idea de la Nueva Europea es lo más comentado, pero para ello los estados miembros deberán ponerse de acuerdo y trabajárselo mucho para conseguir su objetivo; una unión fiscal, bancaria y política.

Las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo para asegurar la irreversibilidad del euro han mantenido a los mercados financieros en un estado de calma durante todo el mes de Agosto. Recordemos que Draghi se mostró dispuesto a adoptar las medidas que fueran necesarias para salvar la moneda única, y esto hay que tenerlo en cuenta. Las palabras de tranquilidad del presidente del BCE han dado a los mercados un respiro. Sin embargo, la incertidumbre del futuro de la zona euro sigue de algún modo latente.

Últimamente se ha hablado mucho sobre el futuro del euro, y es que son muchas las incógnitas que rodean a la moneda única en estos momentos. El propósito de realizar un nuevo procedimiento para poder intervenir en los mercados secundarios de deuda pública cuando los gobiernos afectados lo soliciten, ya ha tenido respuestas de inconformismo por parte de los países con economías menos vulnerables a la crisis. Alemania lógicamente ha sido una de las potencias que se ha quejado.

Por otro lado, en Finlandia también se muestran reticentes a las operaciones de apoyo financiero a los países más débiles y hasta consideran la salida de la eurozona.

Parece que algunas de las grandes potencias con mayor estabilidad económica opinan que los países más débiles no sólo no deberían ser rescatados sino que directamente deberían dejar de pertenecer al euro. Sin embargo, en el caso de Finlandia sus motivos vienen por otras causas. Al Gobierno de Finlandia lo que le preocupa realmente es un apoyo financiero adicional o incluso una mutualización de las deudas de la Eurozona, ya que esto vulneraría la posición financiera actual del país.

Pensar en una fragmentación del euro no tiene que ver sólo con la posible salida de Grecia sino por lo que algunos gobiernos de la eurozona no están dispuestos a arriesgar por rescatar a otros países, como ocurre también con las economías de España e Italia. La necesidad de apoyar a los países más débiles con recursos públicos no es del agrado de todos, por desgracia. Aún estamos esperando a que la troika haga pública su posición sobre el país heleno donde tendrán que especificarse las frases hacia su integración en la eurozona.

Las incógnitas de cómo se articularán los rescates menores y de cómo se constituirá la unión fiscal, bancaria y política para la creación de una nueva Europa están aún sin resolver.

Por su parte, en Alemania el tribunal constitucional ha tomado la decisión de sustituir el hasta ahora Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) por un mecanismo europeo de estabilidad (MEDE). Aún así, aunque ya haya sido aprobado por el Parlamento alemán la incertidumbre de cómo se utilizará sigue estando ahí.

En relación a nuestro país, las incógnitas en España se localizan en la solicitud de rescate que podría acabar pidiendo el gobierno. No se sabe con certeza pero parece que todos coinciden en que probablemente necesitará el apoyo económico. Las cotizaciones de los bonos emitidos por el Tesoro español son pésimas y el nivel es excesivamente alto por lo que se necesita con urgencia de la intervención del BCE en los mercados. Por mucho que el gobierno de España crea en la auto- capacidad de las autoridades españolas para esforzarse en los ajustes, de seguir así deberán admitir que necesitan de apoyo externo.

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